Mi hijo de ocho años armó el puente de la guía básica en dos tardes. Lo que más me gustó es que no necesitó ayuda para encajar las piezas: los conectores son firmes pero un niño los maneja solo. Ahora quiere probar el reto de la torre resistente al viento.
Uso los kits en un taller recreativo los sábados. Con el set de casa y vehículos, los niños trabajan en parejas y aprenden a repartirse las tareas: uno lee la ficha, el otro ensambla. La ficha de retos viene con preguntas que los hacen pensar antes de pegar una pieza.
Lo compré para mi sobrina de diez años, que ya había armado varios juegos de bloques. Este kit le pareció distinto porque las estructuras se ven reales: una casa con techo inclinado, un puente que aguanta peso. Ella misma dijo que parecía "ingeniería de verdad".
Como docente de primaria, valoro que las piezas sean de madera tratada y que no haya que usar pegamento. En clase, los niños de sexto grado armaron una maqueta de torre siguiendo la guía ilustrada, y el tiempo estimado en la caja coincidió casi exacto con lo que tardaron.